LAS INSOSPECHADAS PROYECCIONES DE QUITAR A LA VIVIENDA
EL CARÁCTER DE MERCANCÍA Y DEVOLVERLE LA FUNCIÓN SOCIAL
La vivienda como ámbito de vida familiar influye de acuerdo a sus condiciones de habitabilidad, en la salud, el rendimiento escolar, el rendimiento físico e intelectual en el trabajo, el acceso a oportunidades laborales, culturales y de esparcimiento.
Las observaciones hechas a las zonas de crecimiento urbano, se concluyen que los esfuerzos por dotarse de un techo propio, por la familia a gravitado negativamente en el desarrollo humano, las familias de estas zonas por acceder a lote, vivienda y acaso servicios básicos, contraen compromisos económicos que absorben la dedicación de los padres y hasta los hijos, descuidando la atención a la formación escolar, la salud e incluso la administración del tiempo libre, especialmente de niños y adolescentes, que péndula entre el mal entretenimiento y la delincuencia.
Mas para lo mismo, pensar por ejemplo, el futuro toda una generación de niños y adolescentes cuyos padres se encuentran por motivos laborales en el exterior, los cuadros de comportamientos psicopatológico individual, en su mayoría preocupantes. Mientras las remesas en su gran mayoría terminan decantándose en el peculiar proceso de producción de la “vivienda propia”, determinado por la dinámica del mercado.
Las tierras improductivas o insuficientes, productos sin posibilidad de llegar al mercado, por distante o estrecho, expulsa continuamente su población a la ciudad, donde los salarios de hambre, hacen de esta puente al gran mercado de hombres y mujeres en las metrópolis extranjeras, con creciente demanda de mano de obra barata.
Será justo el precio, para tener al final, viviendas precarias, barrios inseguros sin servicios básicos, niñez sin espacios ni oportunidad para un desarrollo integral, donde los viejos, solo esperan la “mejor vida”: la muerte. Y las lógicas de sobre vivencia avivan el individualísimo grito del ¡sálvese quien pueda!
Comprendiendo esta realidad tan similar en Latinoamérica y las ciudades capitalistas, deprimidas, el trabajo organizado, comprometido con esta realidad junto al apoyo solidario han materializado, en tierras charruas, una experiencia que nos hace recordar viejas y sabias tradiciones de los pueblos, de las naciones originarias en el mundo en general, y en Bolivia desde el Amazonas al Chaco; los Andes al llano, pasando valles, pantanos y desiertos, y todo territorio donde hubo VIDA, pero se fue perdiendo, por presión u olvido:
El ayllu, base y núcleo de la organización social de necesidad coyuntural y proyección estratégica, ayni, sistema de préstamos de mano de obra, minka, tradición de trabajo comunitario o colectivo con fines de utilidad social, el waraque, sistema cooperativo elemental, choq´o, trabajo placentero, solidario y reciproco, hasta el pasanacu, fondo de solidaridad comunitario, etc. etc. presentes en territorios y lenguas diversos, que por supina ignorancia, o interés foráneo, no se proyecto a valor universal de la cultura.
Asimilar esta experiencia que se propone entre otros, vaciar a la vivienda de sus características de simple mercancía, en el proceso de su producción, y devolverle su función social, lo que exige tres condiciones:
1. Autogestión y control social colectivo
2. Ayuda mutua
3. Régimen de Propiedad colectiva.
El aire fresco de cambio, que vivimos, tributo a las luchas sociales, reverdecen la capacidad nuestra de comprender la realidad y transformarla concreta, objetivamente; igual que la conciencia, moral, ética y el grado de compromiso social en beneficio de la comunidad sin exclusiones.
EL MOVIMIENTO COOPERATIVO DE VIVIENDA POR AYUDA MUTUA EN BOLIVIA ESTA ORGANIZADO EN COCHABAMBA EN UN COMITÉ ARTICULADOR, QUE JUNTO A OTRAS ORGANIZACIONES CONFORMA LA PLATAFORMA NACIONAL PERMANENTE POR LA VIVIENDA Y EL HÁBITAT DIGNOS Y PARTICIPA DEL FORO PERMANENTE DE LA VIVIENDA, EN EL ÁMBITO NACIONAL.
pnp-vhdbolivia@hotmail.com
gusmirmv@gmail.com
EL CARÁCTER DE MERCANCÍA Y DEVOLVERLE LA FUNCIÓN SOCIAL
La vivienda como ámbito de vida familiar influye de acuerdo a sus condiciones de habitabilidad, en la salud, el rendimiento escolar, el rendimiento físico e intelectual en el trabajo, el acceso a oportunidades laborales, culturales y de esparcimiento.
Las observaciones hechas a las zonas de crecimiento urbano, se concluyen que los esfuerzos por dotarse de un techo propio, por la familia a gravitado negativamente en el desarrollo humano, las familias de estas zonas por acceder a lote, vivienda y acaso servicios básicos, contraen compromisos económicos que absorben la dedicación de los padres y hasta los hijos, descuidando la atención a la formación escolar, la salud e incluso la administración del tiempo libre, especialmente de niños y adolescentes, que péndula entre el mal entretenimiento y la delincuencia.
Mas para lo mismo, pensar por ejemplo, el futuro toda una generación de niños y adolescentes cuyos padres se encuentran por motivos laborales en el exterior, los cuadros de comportamientos psicopatológico individual, en su mayoría preocupantes. Mientras las remesas en su gran mayoría terminan decantándose en el peculiar proceso de producción de la “vivienda propia”, determinado por la dinámica del mercado.
Las tierras improductivas o insuficientes, productos sin posibilidad de llegar al mercado, por distante o estrecho, expulsa continuamente su población a la ciudad, donde los salarios de hambre, hacen de esta puente al gran mercado de hombres y mujeres en las metrópolis extranjeras, con creciente demanda de mano de obra barata.
Será justo el precio, para tener al final, viviendas precarias, barrios inseguros sin servicios básicos, niñez sin espacios ni oportunidad para un desarrollo integral, donde los viejos, solo esperan la “mejor vida”: la muerte. Y las lógicas de sobre vivencia avivan el individualísimo grito del ¡sálvese quien pueda!
Comprendiendo esta realidad tan similar en Latinoamérica y las ciudades capitalistas, deprimidas, el trabajo organizado, comprometido con esta realidad junto al apoyo solidario han materializado, en tierras charruas, una experiencia que nos hace recordar viejas y sabias tradiciones de los pueblos, de las naciones originarias en el mundo en general, y en Bolivia desde el Amazonas al Chaco; los Andes al llano, pasando valles, pantanos y desiertos, y todo territorio donde hubo VIDA, pero se fue perdiendo, por presión u olvido:
El ayllu, base y núcleo de la organización social de necesidad coyuntural y proyección estratégica, ayni, sistema de préstamos de mano de obra, minka, tradición de trabajo comunitario o colectivo con fines de utilidad social, el waraque, sistema cooperativo elemental, choq´o, trabajo placentero, solidario y reciproco, hasta el pasanacu, fondo de solidaridad comunitario, etc. etc. presentes en territorios y lenguas diversos, que por supina ignorancia, o interés foráneo, no se proyecto a valor universal de la cultura.
Asimilar esta experiencia que se propone entre otros, vaciar a la vivienda de sus características de simple mercancía, en el proceso de su producción, y devolverle su función social, lo que exige tres condiciones:
1. Autogestión y control social colectivo
2. Ayuda mutua
3. Régimen de Propiedad colectiva.
El aire fresco de cambio, que vivimos, tributo a las luchas sociales, reverdecen la capacidad nuestra de comprender la realidad y transformarla concreta, objetivamente; igual que la conciencia, moral, ética y el grado de compromiso social en beneficio de la comunidad sin exclusiones.
EL MOVIMIENTO COOPERATIVO DE VIVIENDA POR AYUDA MUTUA EN BOLIVIA ESTA ORGANIZADO EN COCHABAMBA EN UN COMITÉ ARTICULADOR, QUE JUNTO A OTRAS ORGANIZACIONES CONFORMA LA PLATAFORMA NACIONAL PERMANENTE POR LA VIVIENDA Y EL HÁBITAT DIGNOS Y PARTICIPA DEL FORO PERMANENTE DE LA VIVIENDA, EN EL ÁMBITO NACIONAL.
pnp-vhdbolivia@hotmail.com
gusmirmv@gmail.com
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